A finales de 2016  Sandra Sáenz-López Pérez y Juan Pimentel, comisarios de la muestra, nos plantearon por primera vez la posibilidad de hacer alguna clase de vídeo para la exposición que estaban preparando. Como suele ocurrir, incluso diríamos como debe ocurrir, en un principio ninguno sabíamos muy bien qué era exactamente lo que queríamos y lo único que teníamos claro era que una exposición como ésta debía ir acompañada de alguna pieza audiovisual que ayudara a conectar al público de hoy en día con el mundo de los mapas históricos. Tras algunas conversaciones y bastante trabajo de documentación pudimos concretar nuestras intenciones iniciales en las tres piezas que finalmente hemos elaborado.



LITTLE PLANET DE LA BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA


Fue una idea de los comisarios de la exposición al ver casualmente algunos de los “little planets” que habíamos realizado anteriormente. Estas imágenes, que se han popularizado en los últimos años con la aparición de cámaras 360, les evocaron los antiguos mapas circulares que daban preeminencia a determinados lugares situándolos como el centro del mundo, o los llamados mapas “T en O” o “Y en O” medievales. Ellos, los comisarios,  ya habían seleccionado varios de estos mapas para la sección “Las formas del mundo” de la exposición, por lo que se les ocurrió incluir también su versión actual con un “little planet” que tuviera a la propia BNE de protagonista.


La fotografía fue tomada en febrero con una sencilla Ricoh Theta subida a una pértiga de 8 metros que situamos a la entrada del edificio. Para evitar que el sol incidiera directamente en el objetivo fabricamos un pequeño parasol que luego fue eliminado en postproducción, así como también fueron borradas las patas del trípode que sujetaba la pértiga.


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En la versión de esta imagen que se incluye en el catálogo el cielo de Madrid es el que originalmente tenía la fotografía (una vez borrado el parasol, lógicamente), no obstante la agencia encargada del diseño de la exposición, PeiPe SL, sugirió con buen criterio que de cara a la muestra se oscureciera ese cielo para aproximarlo al color de las paredes y que se expusiera sin marco, de tal manera que la BNE pareciera realmente un pequeño planeta flotando en un espacio sin límites.


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TEASER


Fue idea nuestra la de realizar, aparte del vídeo que debía exhibirse en la exposición, una pequeña pieza audiovisual para promocionarla. La verdad es que las obras que iban a exhibirse en la exposición nos parecieron tan atractivas que pensamos que simplemente con un pequeño vídeo de animación que mostrara  algunas de ellas lograríamos atraer la atención del público. La intención que teníamos al realizar estas animaciones era la de sugerir cómo históricamente los mapas, al tiempo que iban incorporando los sucesivos descubrimientos geográficos, daban forma también a una determinada imagen del mundo. Tomando como material de partida las magníficas digitalizaciones que la BNE tiene de los mapas en su página web, dimos vida personalizada a cada mapa utilizando Photoshop, un programa poco utilizado para estos fines pero que ofrece enormes posibilidades también en este terreno de la animación.


Para la música, siempre decisiva en piezas como ésta, pensamos en un principio en recurrir a alguna obra preexistente, alguna melodía sencilla, levemente dramática,  que simplemente evocara una cierta atmósfera de misterio desvelado. Finalmente, dado que lo que buscábamos era algo muy simple pero no encontrábamos nada que se ajustara plenamente a nuestras necesidades, decidimos componer la música nosotros mismos, algo que nunca habíamos hecho pues no somos músicos profesionales, y la grabamos en el estudio de un amigo. Probablemente no hagamos carrera como compositores pero, en esta ocasión al menos, creemos que el objetivo se ha cumplido.




VÍDEO PARA LA EXPOSICIÓN


Como es lógico la pieza central que  originalmente se nos encargó, ese vídeo que debía proyectarse en la exposición, ha sido la más compleja de realizar. Lo primero que hicimos fue proponer  un enfoque, una idea central en torno a la cual elaborar el vídeo y, en una exposición en la que el protagonismo lo tienen antiguas imágenes del mundo, creímos que lo adecuado era enseñar el reverso de esos mapas, poniendo el acento en las palabras de quienes ahora los estudian y en el trabajo de las personas e instituciones que los custodian y restauran.


Para ello los comisarios de la exposición propusieron entrevistar a personas que, trabajando para instituciones  muy diversas, tenían diferentes puntos de vista sobre los mapas  en función de sus respectivas áreas de conocimiento. En cada una de las grabaciones que realizamos los entrevistados hablaron libremente con los comisarios sobre los temas que éstos les iban planteando, dando como resultado unas cuantas horas de grabación de conversaciones en las que se tocaban los más diversos aspectos de la cartografía. Paralelamente acudimos en media docena de ocasiones a grabar algunos de los trabajos de restauración que se estaban realizando en la BNE con motivo de la exposición.


En todos los casos procuramos recoger las imágenes y sonidos de la manera más natural posible, aprovechando los agradecidos espacios en los que esas personas desarrollan su trabajo, utilizando únicamente la luz disponible en ellos y prescindiendo de toda retórica en la puesta en escena. La parte más difícil fue, como acostumbra, la de elegir entre todo el material obtenido aquello que nos permitiera construir una pieza coherente y prescindir de aquello que, aun siendo interesante, tenía peor encaje o simplemente no cabía por falta de tiempo material.


Finalmente, y teniendo muy en cuenta que en la exposición el vídeo iba a reproducirse en bucle en lo que podríamos llamar una zona de paso, decidimos montar el material con una estructura abierta, sin un principio y un final definidos, saltando de un tema a otro más o menos próximo para ofrecer una visión caleidoscópica del trabajo que hoy mismo se realiza en España con los mapas históricos, tanto desde el punto de vista de su interpretación y estudio como de su conservación y puesta en valor.  Al igual que la exposición en la que se proyecta, nuestro vídeo está dirigido a un público no especializado al que, mostrándole solo unos fragmentos, pretendemos animar a descubrir esa verdadera Terra incognita que es la cartografía